"La Habana colonial"

mayo 2016

Programa "Déjate de Historias/11.05.2016 (16'55")

 

José Antonio Blasco nos acerca a la Habana colonial.

Durante cuatro siglos, Cuba formó parte del imperio colonial español y se convirtió en una de sus joyas más apreciadas (y también en un trauma inmenso, tras su pérdida en 1898). Su capital, La Habana, ha sido, desde su fundación en 1519, el escenario donde han quedado grabados el poder y el esplendor de una época, las vacilaciones de periodos turbulentos, las penurias de los momentos de decadencia, o las dudas ante un futuro incierto, como ocurre en la actualidad (dudas extensibles igualmente a todo el país).

La Habana es una ciudad ecléctica, y, aunque casi todas lo son en mayor o menor medida, en ella esa condición es extrema. No obstante, La Habana ha conseguido fusionar, de una forma distintiva, las contradicciones propias del eclecticismo, para generar una ciudad única. La Habana ha absorbido influencias de sus muy variadas raíces (americanas, europeas, africanas y también asiáticas) y ha religado comportamientos antagónicos, culturas y religiones enfrentadas, o estilos de vida desiguales con una inquebrantable jovialidad. También, desde un punto de vista urbano, ha yuxtapuesto, “regularidad e irregularidad, rigidez geométrica y libertad formal, planificación y desarrollo espontáneo”, como apuntó Roberto Segre, o ha fusionado, de una manera muy peculiar, modernidades diversas con un centro histórico “atrapado” en el tiempo (La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad desde 1982).

Abordamos la aproximación a La Habana en dos artículos. En este primero nos acercamos a la Ciudad Colonial, dejando para otra ocasión su evolución durante el siglo XX.